Una vez presentado mi TFG y hecha la defensa, ya puedo publicar los resultados y las conclusiones principales. Se trata de un trabajo de final de grado en la carrera de Ciencias Sociales sobre sociología de la cultura. En concreto, analizo las comunidades proscritas entorno al fenómeno incel y MGTOW en España, construidas alrededor de la machosfera: hombres que consideran que el feminismo ha ido demasiado lejos y ahora los realmente discriminados son ellos.

Al final de este artículo encontrareis el video presentación y resumen del TFG, y la bibliografía que cito en este apartado. También puedes descargar el TFG completo en pdf aquí si te interesa ampliar información sobre el tema y acceder a la bibliografía completa.

UPDATE: lo siento mucho por los haters.

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Tras el análisis de los resultados, podemos dividir las conclusiones de nuestro trabajo en tres grupos:

  1. Aquello que ya sabíamos por investigaciones previas y nuestros datos confirman.
  2. Aquello que nos genera muchas dudas al no haber obtenido resultados concluyentes.
  3. Aquellos aspectos novedosos que ninguna investigación anterior había reseñado, y en los que creemos que sería conveniente seguir investigando para obtener resultados relevantes.

Desprecio a las mujeres

En el primer grupo, aspectos que ya conocíamos de esta comunidad por investigaciones previas y que nuestros datos confirman, entraría el desprecio hacia las mujeres que todas las investigaciones previas destacan, y que nuestra investigación confirma. Un desprecio total y absoluto, sin matices, sin margen para ningún tipo de valoración positiva hacia las mujeres, o hacia alguna mujer en particular. Todas sin excepción son catalogadas de frívolas, manipuladoras, interesadas, superficiales, vengativas… Lo que nos lleva a preguntarnos, cómo es posible que se definan heterosexuales, sientan un desprecio tan absoluto por las mujeres, y a la vez tengan tantas ganas de establecer una relación seria y duradera con vistas a formar una familia. ¿Es acaso una relación con una mujer un peaje a pagar para lograr el estatus de “hombre y padre de familia” que tango ansían? ¿O es su frustración la que habla cuando manifiestan desprecio por las mujeres?

Dicho de otro modo, ¿qué fue primero: el huevo o la gallina? ¿Primero fue una conceptualización de las relaciones entre hombres y mujeres bajo un rígido orden jerárquico y después el fracaso afectivo-sexual al no encajar ese modelo de relación en la sociedad actual, siendo rechazado mayoritariamente por las mujeres contemporáneas? ¿O fue primero el fracaso afectivo-sexual y de ahí la conceptualización de la mujer como seres fríos, calculadores, promiscuos y abominables por culpa del feminismo que ha engañado a las mujeres para condenarlas a la soledad, a la vez que ha corrompido los valores sociales y familiares?

Incels y prostitución: ni célibes, ni involuntarios

Tal y como sosteníamos en las hipótesis que dan origen a esta investigación, la idea de que es la ausencia de sexo la característica que define la identidad social de las comunidades incel/MGTOW es más una caricatura que la realidad objetivable fruto del análisis de su discurso.

Frente a la idea comúnmente aceptada de que lo que caracteriza al colectivo “incel” es el celibato involuntario, una novedad que aporta nuestra investigación radica en relativizar la importancia del sexo, y su ausencia, en la identidad del colectivo. Por un lado, afirman recurrir a la prostitución sin ningún tipo de dilema ético al respecto; y por otro, han acuñado una expresión propia de la incelosfera española que es “MFH”, acrónimo de “mentir, follar, huir”, esto es: utilizar estrategias para engañar a las mujeres, llevarlas a la cama y posteriormente desaparecer para evitar comprometerse en relaciones afectivas a largo plazo. Hasta qué punto este tipo de prácticas son llevadas a cabo en la realidad, más allá de lo mencionado en los foros, es algo que no estamos en condiciones de confirmar.

Virginidad, promiscuidad, hipergamia y el mito del “macho alfa”

Más que la ausencia propia de sexo, observamos que la identidad del colectivo se construye alrededor de un “exceso de sexo” de las mujeres de hoy en día. La pérdida del valor social asociado a la virginidad femenina, la promiscuidad, el elevado “body count” y la ausencia de relaciones estables en los primeros años de juventud de las mujeres es visto como un drama social propio de una sociedad en decadencia, una sociedad en declive demográfico, una sociedad donde las mujeres no aspiran a formar una familia, una sociedad corrompida por el feminismo.

Frente al mito de que los hombres de la comunidad incel/MGTOW desearían convertirse en “machos alfa”, un arquetipo al que admiran, los resultados de nuestra investigación desmienten esta idea. Sí manifiestan una cierta envidia hacia los hombres a los que etiquetan de esta forma, por la variedad de parejas sexuales entre las que pueden elegir y por la facilidad para disponer de múltiples encuentros sexuales con mujeres sin el menor esfuerzo, frente a la dificultad que los miembros del colectivo incel tienen en este aspecto. Pero no envidian a los “machos alfa”. No son pocas las veces que se refieren a estos hombres de forma despectiva, porque son igual de promiscuos que la generalidad de las mujeres.

La novedad en los resultados de nuestro estudio radica precisamente en que la promiscuidad es un valor negativo, tanto en hombres como en mujeres, algo que ninguna otra etnografía previa había destacado. La facilidad de los “machos alfa” para disponer de múltiples parejas sexuales dentro de la cosmología incel, les convierte en hombres promiscuos que rechazan emparejarse, y por lo tanto renuncian voluntariamente a adquirir el estatus tan deseado de “padre de familia”, que es el que en realidad los hombres de la comunidad incel/MGTOW envidian y desean.

De la promiscuidad se deriva el concepto de la hipergamia, que también es una novedad que aporta nuestra investigación, puesto que tampoco ha aparecido como un ítem a destacar en etnografías anteriores. La hipergamia, un concepto que viene de la psicología evolutiva, es la tendencia supuestamente genética de las mujeres a emparejarse con hombres de estatus socioeconómico superior para garantizar la supervivencia de su descendencia en las mejores condiciones. Dado que las mujeres son caracterizadas como interesadas y manipuladoras, la hipergamia es una característica necesariamente femenina cuyo resultado es que aquellos hombres en el estrato más bajo, no tendrán ninguna posibilidad de emparejarse con mujeres de su mismo estrato, al aspirar ellas a hombres de estratos superiores. Este es uno de los motivos que la comunidad incel aporta a su incapacidad para emparejarse con mujeres de su mismo estatus.

El concepto del “muro” también es una novedad de la incelosfera española, que no ha encontrado equivalente en las comunidades de habla inglesa, y que tampoco ha sido señalado en otros trabajos académicos. El muro es definido como ese momento en la trayectoria vital de toda mujer en que se da cuenta de que ha malgastado sus mejores años de juventud siendo promiscua, y al alcanzar cierta edad (difícil de determinar), se dan “contra el muro de la realidad” y son por primera vez conscientes de que el futuro que les espera es la soledad, acompañada de alcohol, juguetes eróticos para el placer individual y benzodiacepinas. El concepto de “muro” en no pocas ocasiones alcanza tintes de pornografía mental, pues en el colectivo incel fantasean con un futuro para las mujeres equivalente a su presente.

Mientras la promiscuidad es denigrada, especialmente en las mujeres aunque también en los hombres, la virginidad (aquí sí exclusivamente femenina) es ensalzada como un valor deseable en la mujer candidata a esposa y madre. Este hallazgo nos parece significativo, puesto que en ninguna otra etnografía anterior se ha destacado. Nos parece interesante ponerlo en contexto al situar la virginidad como rito de paso entre la adolescencia y la edad adulta.

¿Odio a las mujeres, o miedo al feminismo?

Se utiliza con frecuencia el término “odio” hacia las mujeres para describir a los miembros de estas comunidades. Sin embargo, la categoría “odio” nos genera más dudas que certezas a la vista de nuestros resultados. Quizá un trabajo de investigación desde la perspectiva de la sociología de la cultura no es el marco más adecuado para hablar de emociones, que probablemente encajarían mejor en un trabajo académico desde una perspectiva sociológica, pero lo que transmiten los mensajes analizados, más que odio, es miedo.

Las distintas comunidades de la manosfera coinciden en considerar que actualmente el feminismo es hegemónico, y eso representa según su particular punto de vista una serie de riesgos para los hombres heterosexuales. El miedo al divorcio, y a lo que consideran condiciones abusivas (pensiones alimenticias, regímenes de visitas, uso y disfrute de la vivienda familiar, etc.), para los activistas por los derechos de los hombres (MRA) es una de las motivaciones de su activismo, y para los incels/MGTOW uno de los motivos por los que rehúyen emparejarse, salvo que su hipotética pareja cumpla con unos estándares tan elevados que son casi imposibles de cumplir: que sea virgen, que sea muy joven (menor de 20 años), que no tenga amigos masculinos, que no tenga redes sociales, que sea profamilia, que no tenga aspiraciones laborales, que solo aspire a casarse y formar una familia… Una mujer, en definitiva, que todavía no haya alcanzado la edad adulta, y que todavía no haya tenido tiempo de ser “corrompida” por la sociedad actual donde el feminismo es dominante, es la única posible candidata para ser esposa y madre de sus hijos, pues solo la mujer que encaje en ese modelo tan estricto no representaría peligro alguno.

El peligro de una posible denuncia falsa por violencia de género, o por agresión sexual, es otro de los elementos que produce auténtico pánico en esta comunidad. Y dado que consideran a todas las mujeres sin excepción como rencorosas, vengativas, manipuladoras e interesadas, todas plantean el riesgo de acabar denunciándoles, por lo que este es otro de los motivos que argumentan para rehuir las relaciones con mujeres.

Es por todo lo anterior que, a la vista de los resultados de nuestra investigación, no hablaríamos de “odio” a las mujeres como una de las características de esta comunidad, sino más bien de “miedo” a los avances que ha supuesto el feminismo, y en concreto en su lucha por la erradicación de la violencia contra las mujeres.

Relación ambivalente respecto al matrimonio y la familia

Los resultados de nuestra investigación van más en la línea de la frustración por la ausencia de condiciones sociales para convertirse en hombres, lo que las generaciones anteriores a los actuales incel/MGTOW entendían por “ser un hombre”: cabeza de familia, marido, proveedor y sustento del hogar.

El deseo de alcanzar el estatus de “hombre y padre de familia” se ve coartado por el pánico que les produce una relación estable, al conceptualizar a las mujeres como seres interesados y viles, y la sociedad actual como “charocéntrica” que privilegia a las mujeres condenando a los hombres a una vida de soledad o sometimiento económico. De este modo, su frustración y resentimiento hacia las mujeres y hacia el feminismo que ha logrado imponerse de forma mayoritaria en nuestra sociedad se ven justificados por el derecho agraviado: creen tener derecho a una relación tradicional, en la que el hombre goza del estatus de padre de familia respetado, y al verse privados de ese derecho, reaccionan con violencia: en la mayor parte de los casos con violencia verbal, y en unos pocos con violencia física, tiroteos masivos, atentados…

La manosfera se nutre de integrantes que proceden en su mayoría de entornos familiares conservadores tal y como Elisa, Silvia y Sergio demostraron en su estudio sobre la caja de la masculinidad (García-Mingo, Díaz Fernández, & Tomás-Forte, 2022). Aunque los miembros del colectivo incel/MGTOW se definen a sí mismos como heterosexuales, la caracterización que hacen de las mujeres es la de seres aborrecibles. Hasta el punto que nos llegamos a plantear cómo podría nadie querer mantener una relación afectivo-sexual con alguien con los atributos que asocian a las mujeres.

Son tan estrictos en sus exigencias, que entre ellos se dicen unos a otros que no hay mujer que encaje en sus elevados estándares, y morirán solos, un futuro que dicen preferir antes que pasar el resto de sus días junto a una mujer frívola, promiscua, interesada, vacía, superficial, etc.

Sin embargo, son numerosos los mensajes analizados que revelan que, de tener la ocasión de casarse y formar una familia, no son pocos los miembros que renunciarían a la comunidad incel/mgtow para iniciar su proyecto de vida soñado.

Este comportamiento se nos antoja un remedo de la fábula de Esopo de la zorra y las uvas por cuanto, al ser rechazados por las mujeres, se ponen en situación de ser ellos en realidad quienes ejercen ese rechazo, exigiendo a las mujeres cumplir estándares irreales en nuestra sociedad contemporánea para ser dignas de mantener una relación.

Cuando la soledad y la desesperación se desbordan, ya no parece importarles tanto que las mujeres sean (a su juicio) seres detestables, frívolos, promiscuos, interesados y superficiales, o que las relaciones de pareja ya no se caractericen por la dependencia económica hacia el hombre-proveedor y la veneración reverencial a la figura del pater-familias: cuando la desesperación por la soledad se hace acuciante, los estándares caen en picado y el modelo de sociedad y de relación idealizados pasan a un segundo plano, lo que nos lleva a deducir que primero fue el rechazo y después la construcción de una determinada cosmovisión que lo justifique y dote de sentido a ese fracaso vital.

Los datos recopilados parecen confirmar la teoría de Susanne Kaiser: incapaces de establecer relaciones sociales en la vida analógica, en una relación con las mujeres caracterizada por fobias sociales (Kaiser, 2022, pág. 84), el camino hacia la espiral depresiva parece inevitable; se menosprecian a sí mismos y a los demás y de ese modo se radicalizan (Kaiser, 2022, pág. 47).

Es decir: primero es el fracaso, y después viene la conceptualización de la mujer y la cosmovisión de la sociedad contemporánea destruida por el feminismo como una forma de explicar ese fracaso, la participación en comunidades virtuales que generan sentimiento de pertenencia y sustento frente a la soledad, y por último el radicalismo. Julia Ebner destaca que, entre los motivos para unirse a estas comunidades, donde una vez que entran cada vez pasan más tiempo y son un factor determinante en el proceso de radicalización, destacan el formar parte de una comunidad, la amistad y el sentimiento de pertenencia (Ebner, 2020, pág. 100).

Un rasgo común de las comunidades incel/mgtow españolas con las de Europa, Estados Unidos y Canadá, es el racismo y la instrumentalización del frame feminista como simbolo de superioridad cultural frente a otras comunidades culturalmente islámicas.

Entre los rasgos diferenciadores de la incelosfera española que nuestro estudio presenta como novedosos por no haber sido analizados en trabajos anteriores, podemos citar dos de especial relevancia:

En primer lugar, la importancia determinante que se atribuye a la virginidad femenina, y su pérdida de relevancia como valor social como factor autoexplicativo de su desinterés por las mujeres contemporáneas. La “hipergamia· y “el muro” son dos de las aportaciones conceptuales de la incelosfera española a la producción de conocimiento de género.

Y en segundo lugar, la menor importancia del factor trabajo, y en concreto del estatus socioeconómico caracterizado por la precariedad y la incertidumbre en contextos que Edward Luttwak definió como turbocapitalistas (Luttwak, 2000). En el resto de países analizados, el estatus de cabeza de familia y varón sustentador (Nuño Gómez, 2010) articula la identidad social masculina, y la desaparición de este arquetipo se considera tanto un drama social como un fracaso personal para quienes no logran alcanzar ese rol. Sin embargo, en las comunidades analizadas, la precariedad económica y laboral no emerge como un factor relevante que afecte a su identidad social como hombres, pues todos afirman estar en posiciones desahogadas. No es la precariedad laboral lo que les impide alcanzar el estatus idealizado de marido y padre de familia, sino sus escasas habilidades sociales para conducirse a las mujeres, que deviene en misoginia rampante ante el fracaso.

Los peligros de la falacia del dualismo digital

No podemos finalizar este trabajo sin una advertencia ante los peligros que supone la falacia del dualismo digital. Resulta ingenuo a estas alturas descartar el peligro que las comunidades online articuladas entorno a la misoginia y el racismo compartido, focos de radicalismo, por considerarlos únicamente algo así como cuatro frikis marginales de internet, o un grupo ínfimo de hombres con problemas de sociabilidad que se reúnen en foros virtuales sin ningún impacto en la vida “real”.

El peligro de estas comunidades radica en su producción de conocimiento de género que pasa de los foros de la subcultura incel/mgtow al “saber popular” por la vía de la polinización, y que tiene después relevancia en los procesos de creación de políticas públicas para luchar contra la violencia de género y las agresiones sexuales; así como el peligro cierto y real de radicalización que culmina en atentados terroristas con connotaciones misóginas y racistas como el largo listado con el que abríamos este trabajo.

El atentado terrorista cometido en una mezquita de Nueva Zelanda en marzo de 2019, cuyo asaltante retransmitió en redes sociales (LaSexta, 2019), puso de relieve la falacia de lo que denominamos “dualismo digital”, es decir, la idea de que internet y el mundo real configuran dos realidades diferenciadas y separadas entre sí (Ebner, 2020, pág. 188). Los ataques inspirados por las dinámicas de radicalización online son la demostración de que este dualismo digital es de una ingenuidad peligrosa, lo que nos debería alertar sobre la profundidad del fenómeno.

Un último mensaje en el foro 8chan escrito por el autor del atentado terrorista de Christchurch evidencia esta búsqueda de hermandad masculina, unidos en el odio, el racismo, la homofobia y la misoginia:

«Ha sido un largo viaje y, a pesar de vuestra rampante mariconería, ineficacia y degeneración, sois unos tíos de puta madre y la mejor panda de colegas que un hombre puede desear»

(Ebner, 2020, pág. 185)

Instrumentalización del discurso incel

Al inicio de esta investigación, nos preguntábamos por la influencia del discurso incel en el argumentario político de partidos como VOX. Sin embargo, más que influencia hemos podido detectar cierta instrumentalización.

En palabras de una twittera que desea permanecer en el anonimato:

«Cuando una niña se lleva un disgusto en el amor, tiene a toda una industria vendiéndole maquillaje, pidiéndole que pierda peso y se haga un haul en Shein.

Cuando un niño se lleva un disgusto en el amor, tiene a toda una industria que le dice que las mujeres son basura y hazte nazi.»

Y es que solo podemos concluir esta investigación con una cita de la escritora Margaret Atwood: «Los hombres temen que las mujeres se rían de ellos. Las mujeres temen que los hombres las maten» (Atwood, 2021)

Bibliografía que cito en las conclusiones

Atwood, M. (24 de abril de 2021). «Los hombres temen que las mujeres se rían de ellos. Las mujeres que ellos las maten»: así nació la demoledora cita viral de Margaret Atwood. Obtenido de El Pais: https://elpais.com/smoda/feminismo/los-hombres-temen-que-las-mujeres-se-rian-de-ellos-las-mujeres-que-ellos-las-maten-asi-nacio-la-demoledora-cita-viral-de-margaret-atwood.html

Ebner, J. (2020). La vida secreta de los extremistas. Cómo me infiltré en los lugares más oscuros de internet. Madrid: Ediciones Temas de Hoy.

García-Mingo, E., Díaz Fernández, S., & Tomás-Forte, S. (2022). (Re)configurando el imaginiario sobre la violencia sexual desde el antifeminismo: el trabajo ideológico de la manosfera española. Política y Sociedad, 1-16.

Kaiser. (2022). Odio a las mujeres. Ínceles, malfollaos y machistas modernos. Iruñea-Pamplona: Katakrak liburuak.

LaSexta. (15 de marzo de 2019). El vídeo de la matanza en Nueva Zelanda que retransmitió uno de los asaltantes en redes sociales. Obtenido de La Sexta: https://www.lasexta.com/noticias/internacional/el-video-de-la-matanza-en-nueva-zelanda-que-uno-de-los-asaltantes-retransmitio-en-redes-sociales-video_201903155c8b5abc0cf2b779bc2f6d70.html

Luttwak, E. (2000). Turbocapitalismo: quiénes ganan y quiénes pierden en la globalización. Barcelona: Ed. Crítica.

Nuño Gómez, L. (2010). El mito del varón sustentador. Barcelona: Icaria.

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